Llegaste inesperadamente un día de tormenta, acurrucado y temblando en las manos de papá y la verdad, es que te quedaste para alegrarnos la vida. Jamás olvidaré mis lagrimas de emoción y las horas que pasamos eligiendo tu nombre. Y no pudimos haberlo escogido mejor: "Roí", rey en francés. El rey de la casa. Fuiste mucho más que un perro y mucho más que un amigo. Fuiste, eres y serás uno más de la familia.
Es difícil pensar que...
Ya no volveremos a comer intranquilos un yogurt por ver cómo se te cae la baba esperando a que te lo demos al terminar, ni ver tus orejas levantarse cuando te decimos "vamos a la calle" o un "¿quieres salir?". Que ya no te tendremos pendiente nuestra cada vez que cogemos algo de comida, no nos darás la lata para recoger los platos de la mesa para ver si te cae algo. Tampoco te tendremos vigilando por la ventana las horas muertas de la tarde postrado en tu silla especial o mirando por el ojo de buey sentado en las escaleras, ni verte correr hacia a la puerta cada vez que sonaba el timbre porque tú tenías que ser el primero en saludar.
¿Y que me dices eso de ver como intentabas cazar avispas cuando afloraba la primavera?
No podremos ir cantándote por la casa "oh roito chiquitito meneaba la colita", ni volveremos a notar tu hocico levantándonos el brazo para que te acariciemos y te demos mimos.
Que ya no veremos como tu colita viaja a la velocidad de la luz cuando papá entra por la puerta de casa y no podrá verte recibiéndolo con saltos de alegría. Ya no estarás para acompañarle en cada caminata. Papá realmente perdió a su mejor amigo.
Mamá echara de menos las noches en las que os quedabais dormidos en la salita acompañándoos el uno al otro y ya no ira detrás tuya por la casa regañándote porque has vuelto a pisar "lo fregado".
Yeyo ya no podrá hacerte perrerías, ni jugará contigo a la pelota mientras yo os observo y acabo sumándome al juego.
Créeme que nada me costará más en el mundo que levantarme y darme cuenta de que no estás ahí para despertarme cada mañana a base de besos y gemidos para que te haga caso, y que echaré de menos que bajemos corriendo las escaleras para salir la jardín y respirar el aire, tranquilos, con la luz del sol dándonos en la cara.
Que nos tengas que dejar, es ley de vida. Pero sé que no habrá mejor forma de recordarte que corriendo a ras de las olas de la playa con tus orejitas al viento o nadando por ríos y pantanos. No me cabe duda de que fuiste un perro muy feliz, pero lo mejor de todo es que tú eres el que nos hiciste tremendamente felices a nosotros en estos 16 años a tu lado.
¿Y que me dices eso de ver como intentabas cazar avispas cuando afloraba la primavera?
No podremos ir cantándote por la casa "oh roito chiquitito meneaba la colita", ni volveremos a notar tu hocico levantándonos el brazo para que te acariciemos y te demos mimos.
Que ya no veremos como tu colita viaja a la velocidad de la luz cuando papá entra por la puerta de casa y no podrá verte recibiéndolo con saltos de alegría. Ya no estarás para acompañarle en cada caminata. Papá realmente perdió a su mejor amigo.
Mamá echara de menos las noches en las que os quedabais dormidos en la salita acompañándoos el uno al otro y ya no ira detrás tuya por la casa regañándote porque has vuelto a pisar "lo fregado".
Yeyo ya no podrá hacerte perrerías, ni jugará contigo a la pelota mientras yo os observo y acabo sumándome al juego.
Créeme que nada me costará más en el mundo que levantarme y darme cuenta de que no estás ahí para despertarme cada mañana a base de besos y gemidos para que te haga caso, y que echaré de menos que bajemos corriendo las escaleras para salir la jardín y respirar el aire, tranquilos, con la luz del sol dándonos en la cara.
Que nos tengas que dejar, es ley de vida. Pero sé que no habrá mejor forma de recordarte que corriendo a ras de las olas de la playa con tus orejitas al viento o nadando por ríos y pantanos. No me cabe duda de que fuiste un perro muy feliz, pero lo mejor de todo es que tú eres el que nos hiciste tremendamente felices a nosotros en estos 16 años a tu lado.
Hasta que no hayas amado a un animal, parte de tu alma estará dormida - Anatole France
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