Navegar entre sus calles
con el mínimo detalle,
de sus flores alumbrando cada paso.
Llena de vida y de alegría
dona su mezquita,
un alma de pureza.
Y de noche
su torre mas alta,
guía el camino de vuelta
como la luz de un faro.
No hay patio
que se resista a sus encantos,
ni a un beso
en cada esquina.
Es el olor característico
de sus especias y sus casitas,
que te lleva a devorar
sus más recónditas cocinas.
Fuentes y jardines de una fortaleza,
que con la mirada de un poeta
se dibujan sonrisas
y a escondidas,
la picardia de dos adolescentes.
Entre el puente y su piedra,
emanan atardeceres
que confiensan con canciones,
las más bonitas letras
de amor,
jámas escritas.
Vino C ó r d o b a con lluvia
para empaparnos de ella,
para vislumbrar entre las nubes
la verdad más escondida.
Vino y se quedó,
en nuestros recuerdos
en nuestros secretos.
Y aunque Leiva no pudo esperar,
a tu lado todo supo a más.
Comentarios
Publicar un comentario