Echamos las ganas,
poniendo la pasión
y entregándonos a ciegas
a un salto al vacío.
Confiamos,
apartando los miedos
como aquel que nunca los tuvo
y con el pretexto del "no"
nos sometemos
a trocitos con la vida,
(pa)usando el tiempo
que nos alivia
y nos va enseñando.
Con el pulso a mil,
en un abrrir y cerrar de ojos
se nos va el aire,
y en un suspiro
retomamos el vuelo,
con el puño cerrado
luchamos y seguimos.
Ay del quien se enfrenta a los retos
porque con razón,
no hay nada más valioso
ni tan valiente,
como un gran corazón.
Y como alguien me dijo una vez:
« De los cobardes nunca se ha escrito nada »
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